Presentación de Daniil:

¡Muy buenas noches! Es un verdadero placer recibir a todas las personas que han asistido a este evento.

Esta novela relata una historia muy humana y real, sobre la gente común y corriente, como tú y yo. Se podría decir que es hasta cierto punto mi propia historia, solo con algunas fichas cambiadas. En contexto histórico y cultural, Serbia tiene muchos rasgos en común con Rusia, y Venezuela, con República Dominicana. Tal cual como mi protagonista, en una etapa sensible como la adolescencia, viví en propia carne el desarraigo y el choque cultural, pero por medio de un deporte he encontrado mi sitio en este país, y hasta el día de hoy le agradezco y le rindo homenaje a la comunidad que me ha recibido con tanto cariño, trabajando con pasión y aportando todo mi esfuerzo a favor del desarrollo del fútbol en la ciudad de Santiago y en la República Dominicana.

Un deporte de equipo siempre es algo más que solo una actividad física y de entretenimiento. Sin la presencia de una figura paterna en su formación, con todas las circunstancias en contra, desamparado y perdido en la vida, mi protagonista ha permanecido de pie y ha salido adelante gracias a los valores que ha aprendido con una pelota en los pies, jugando al fútbol en su barrio. Considero que por encima del poder cautivante que tiene este juego en el mundo y que lo vuelve tan popular, su mayor impacto es este, cómo logra instruir a la juventud, conectar a las personas, crear mayor consciencia del “nosotros”, más que del “yo”, de que todos estamos juntos en el viaje de la vida, y nos ayuda a vivirlo honradamente.

Estoy muy entusiasmado por lanzar este proyecto, es un sueño cumplido estar aquí y compartir con ustedes esta obra, un resultado de un gran esfuerzo, y una extensión pura de mi identidad, lo más profundo e íntimo de mí. A la espera de preguntas del público, les quiero motivar a todos en esta noche a seguir siempre la voz de su corazón, así como lo hemos hecho mi protagonista y yo. Hasta ahora, no nos ha fallado.

¡Muchas gracias!

 

¿Cómo te sentiste cuando llegaste a la República Dominicana? Cuéntanos un poco sobre esta experiencia.

Al principio, mi sentir permanente era similar al de un extraterrestre. No es fácil encontrar otro par de países tan distintos como Rusia y República Dominicana. Llegué aquí casi a los 15 años, sin saber el idioma. Mis vecinos y compañeros de clase eran muy distintos a mí, y yo a ellos. En la adolescencia, un individuo siempre es muy necesitado del sentido de pertenencia, y era lo que yo menos podía sentir en ese momento. Lo más vital fue romper la barrera de idioma, me tomó de 6 a 8 meses empezar a hablar de manera un tanto fluida. El siguiente paso, fue encontrar el equilibrio entre adaptarme y mantener mi propia identidad, y hoy día es de las experiencias que más agradezco en vida.

El momento de comparar mi mundo anterior con el nuevo, fue ideal para darme cuenta de que la cultura no es más que una identidad prestada, que limita el desarrollo de las personas, arrastrándolas a la inconsciencia. ¡Qué liberador es ser tú por encima de esas casillas! Las raíces de mi novela están profundamente conectadas con esa etapa que yo viví.

¿Qué más hay de ti en esta novela? ¿Tienes en planes relatar alguna de tus experiencias como entrenador a lo largo de la saga?

Realmente, la saga no tiene objetivo de autobiografía como tal. La meta es, en primer lugar, relatar de manera objetiva la carrera de un futbolista. La primera entrega apenas introduce al protagonista, sus familiares y sus circunstancias de vida, pero a partir de la segunda novela, cada nuevo libro dará a conocer un trozo de 3–4 años con sus respectivos retos, distintos en cada etapa, de su recorrido como jugador profesional.

Aun así, casualmente, en la siguiente parte de la historia, llamada a mostrar la realidad del fútbol en las divisiones inferiores, la difícil transición del fútbol juvenil al adulto, la etapa semiprofesional del protagonista, él tendrá la oportunidad de trabajar como asistente de entrenador con las fuerzas inferiores de su club, y sí, seguramente esos capítulos serán una oportunidad para mí de expresar muchas cosas que he vivido y he aprendido en el banquillo.

¿Qué te inspiró a ubicar a tu personaje principal en Venezuela? ¿Por qué no en República Dominicana?

Para los fines de la saga, Venezuela fue la mejor opción por muchos factores. El fútbol allá es mucho más popular y desarrollado que en R.D., y la historia de un futbolista que busca abrirse paso en el fútbol profesional de Europa es más realista con un venezolano en el foco, porque R.D. todavía no ha entrado de lleno en el profesionalismo en este deporte. A la vez, el pobre estatus de Venezuela en el fútbol de Sudámerica (es el único país de la CONMEBOL que no ha ido a un mundial) abre posibilidades muy interesantes en cuanto al desarrollo de la trama, mejores a mi gusto que si se tratara de un chico brasileño o argentino, digamos, porque a lo largo de toda la saga pone al protagonista frente al reto de romper con una marca ilusoria de perdedor, el que siempre está dos pasos detrás, cuando realmente ha logrado grandes triunfos.

La crisis actual de Venezuela también agudiza perfectamente muchas cuestiones a tratar, sobre todo en la primera novela, como la elección entre la práctica del deporte y la necesidad de trabajar desde niño, las trabas externas para lograr el sueño de jugar profesionalmente, la emigración masiva de los venezolanos por todo el mundo y la abrumadora realidad del exilio. Aunque yo no viví en Venezuela, nací en los años noventa en la recién disuelta Unión Soviética, con muchos síntomas en común con Venezuela actual, y mi mudanza a R.D. fue parcialmente afectada por las crisis que atravesó mi familia en Rusia a lo largo de los años. De igual manera, en mi elección influye la empatía por mis hermanos venezolanos y haitianos, que abundan en R.D., buscando la mejoría, y la novela tiene bastantes testimonios reales de los jugadores extranjeros de mi club, así como los trabajos clandestinos, condiciones precarias de vida, y el fútbol como un salvavidas.

¿Cómo fue la experiencia de escribir tu libro?

Espectacular. Descubrí en el proceso que la inspiración es real, y aunque realicé un trabajo minucioso de preparación y organicé de antemano muchas ideas, las mejores salieron improvisadas, fueron fruto del inconsciente, y se plasmaron en el papel mucho mejor de lo que tenía pensado.

La preparación me tomó 4–5 meses. Hice todos los cursos posibles, leí docenas de libros, preparé las fichas de personajes y las escaletas… El primer borrador, lo terminé en 4 meses, un tiempo relativamente corto, producto de la misma planificación, supongo, aunque no evité enfrentarme a par de bloqueos, bien superados con un poco más de investigación. La corrección en conjunto con Rafael J. Rodríguez Pérez, sí me tomó más tiempo, de 6 a 7 meses.

Cabe destacar que esta primera novela, realmente, es solo la mitad del guión original. He decidido sumar la segunda mitad a la siguiente novela, ya que la historia se cerraba bien en sí misma en ese momento, la extensión de la obra (216 páginas) me pareció la adecuada para mi debut, y considero que en la era digital para el lector moderno es más cómodo leer libros relativamente cortos.

¿Qué consejo le darías a una persona que desea escribir un libro, pero no tiene claro lo que quiere expresar, o no sabe cómo organizar sus ideas?

Autoconocimiento es la palabra. Hacer un trabajo profundo de introspección, ser muy sincero contigo mismo, y dejar caer las ideas sobre el papel. Mi libro favorito sobre la escritura es “El zen en el arte de escribir” de Ray Bradbury. Permite que el subconsciente escriba por ti, improvisa, deja salir todo lo que tienes dentro. Ya tendrás la vida entera para organizar todo luego, pero al momento de crear, debes fluir.

¿Cuál es la idea principal de toda tu saga?

Es la historia que me hubiese gustado haber leído. No conozco una saga sobre el fútbol, mucho menos una historia que muestre crudamente la realidad de este oficio, en todos sus niveles que no están tan visibles para el aficionado común. Mi deseo es enseñar lo que está fuera de la burbuja de la élite, desmontar con ejemplos vivos muchas de las mentiras populares, tanto respecto al fútbol como a la vida, y mostrar otra cara de la moneda. De ficción, la saga tendrá muy poco, más bien va a reunir miles de testimonios reales de aquellos futbolistas que no escriben biografías, en una sola historia, para despertar la curiosidad del aficionado del fútbol por otras facetas que tiene este deporte.

¿Por qué usaste ese nombre para la saga?

El diez en el fútbol, más que un número, es la marca del mejor jugador del equipo y una posición en el campo. En caso de mi protagonista, que cambiará bastante de dorsal, posición y estatus a lo largo de su carrera, es su único estado permanente, nunca dejará de ser el diez de su equipo local, donde se forjó como futbolista. Ese nombre busca conectar con la ilusión del lector por ver triunfar a un amigo, a la estrellita del barrio, que tiene talento, que sueña ser futbolista y no se imagina su vida de otra manera. Todos conocemos a alguien así, y estaríamos muy felices y orgullosos de verlo hacer el recorrido que hará Héctor Villamar.